iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Planta

Texto de las explicaciones que se encuentran distribuidas por toda la iglesia

La actual iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción se encuentra levantada sobre la planta de otra iglesia gótica anterior de menores proporciones. De ella conserva la torre-fortaleza, el magnífico retablo de la Virgen del Rosario y el órgano de coro. Es un templo monumental, de grandes dimensiones (66m x 38m), que tiene planta de cruz latina, con dos naves laterales, ábside y cimborrio. Su construcción es de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. 

 

El ábside aloja el coro capitular, formado por 33 sitiales tallados en madera de nogal, todos ellos del siglo XVIII. En el centro, el facistol, que apareció coronado hasta 1981, por una imagen barroca de la Inmaculada. En ese año, la noche del 6 al 7 de julio, el famoso saqueador de iglesias Erik "el Belga" penetró en el templo y arrancó la talla que nunca volvió a aparecer. Sí lo hicieron muchas otras de las valiosas piezas que formaron parte de su botín. Quizá la referida imagen y la Cruz Procesional de plata repujada -también barroca- son los dos elementos más significativos que desaparecieron aquella noche y de los que nunca más se supo.

El crucero se encuentra rematado en su techumbre por la gran cúpula central, en cuyo vértice de la linterna podemos ver el escudo de armas de Cariñena: la cabeza sin nariz ni orejas, sobre el fondo de un único cuartel que contiene el señal real de los Reyes de Aragón: las cuatro barras rojas sobre fondo de oro (este mismo escudo puede verse también en el arco de la puerta Sur de acceso a la iglesia y en el retablo del Rosario).

Junto a la nave central se encuentran sendas naves laterales que, con sus arcadas, configuran sus  ocho capillas, distribuidas cuatro a cada lado, rematadas cada una de ellas con cúpula y linterna. En la nave del lado de la Epístola encontramos en primer lugar la capilla de San Antón, con retablo barroco y columnas churriguerescas; a continuación está la capilla de San Valero, patrono principal de Cariñena, cuyo retablo dorado alberga una gran talla del obispo cesaraugustano; la tercera capilla de ese lateral corresponde al Cristo de La Peña, pues, en él, la imagen central es un Cristo crucificado del s. XVI que procede del monasterio de San Juan de la Peña; la cuarta y última capilla está dedicada a San Juan Bautista y es la que fue capilla del Santísimo hasta la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II. Ya en el crucero, en el mismo lado de la Epístola, encontramos un retablo de escaso interés artístico dedicado a la Virgen del Pilar, procedente de la desaparecida iglesia de San Andrés, de Zaragoza, tras el incendio sufrido en el retablo anterior, en 1932. En la nave del lado del Evangelio se encuentran otras cuatro capillas: la del Sagrado Corazón de Jesús, con un moderno retablo de factura clásica; la capilla de Santa Lucía, con retablo de columnas churriguerescas; la capilla de San Joaquín, con un gran lienzo flanqueado por columnas barrocas; la capilla de San Columbano, destacada sobre todas las demás por ser el  copatrono de Cariñena hasta mediados del siglo XIX -de hecho, en los laterales del Altar Mayor se encuentran las imágenes de los Santos Patronos: San Valero en el lado del Evangelio y San Columbano en el de la Epístola- y que cuenta con una hornacina que contiene un relicario con restos del mártir romano traídos desde Roma en el siglo XVII por D. Pedro Manero, obispo de Tarazona y natural de Cariñena. Ya en el crucero, encontramos el mejor de todos los retablos del templo: el dedicado a la Virgen del Rosario. En el centro se encuentra la imagen de la Virgen del Rosario y a su alrededor, en disposición de calles verticales y horizontales, los quince misterios del Rosario clásico representados en relieves y tallados en madera policromada. Como curiosidad de este retablo, decir que no aparece el misterio de la visitación de María a Isabel (2º misterio gozoso) y que, en su lugar, hay un relieve con la escena de la adoración de los Magos (que no es un misterio del Rosario). Distintas estatuas completan la composición, coronada por la escena de la Crucifixión en la que también se encuentran la Madre y el Discípulo. Es de estilo renacentista y está fechado en 1626. Su autor es Juan M. Orliens. La nave central es de altura extraordinaria cubierta por bóveda alzada de lunetos. Arranca desde el triforio, a los pies, hasta la cabecera cerrada por ábside poligonal. La cúpula central o "media naranja" descansa sobre cuatro pechinas cuya prolongación da lugar a otros cuatro retablos dorados con hornacinas de arcos de medio punto, dedicados a San Miguel, San Pedro, San Ramón y San Cristóbal.

En la cabecera, cobijada bajo baldaquino de oro y cuatro columnas salomónicas, preside, majestuosa, una gran imagen que representa el misterio de la Asunción de la Virgen sobre nubes y entre ángeles que la llevan al cielo. La sacristía, acorde en extensión con la superficie de todo el templo, cuenta con una gran obra de carpintería, que es su calaje, y con un retablo que preside la talla de una Dolorosa del siglo XVIII de gran interés artístico. La sala capitular reúne algunas obras de arte en pintura, escultura y orfebrería que no se hallan normalmente expuestas a los fieles, además de toda la colección de libros de coro, del siglo XVIII, más el despacho y el archivo capitular. Bajo el coro actual se encuentra la cripta, que comunica con la sacristía, y que contiene enterramientos de clérigos; actualmente en ella se guardan los pasos de las procesiones de Semana Santa.

 

El órgano de la parroquial de la Asunción es una verdadera joya en ese tipo de instrumentos. El primitivo órgano -el de la iglesia gótica- data de finales del siglo XV (¿1482?), siendo rebajado a órgano de coro al sufrir su ampliación definitiva en el siglo XVIII (1732), para adaptarlo a la grandiosidad de la nueva iglesia. Obra de Bartolomé Sánchez, cuenta con cerca de dos mil tubos, dos teclados, trompetería exterior, más de setenta registros, doce pedales de contras y un sonido capaz de embriagar con su dulzura al público más exigente y al más indiferente. Frecuentemente se dan en él espléndidos conciertos de música para órgano y sobre sus teclados se han deslizado las manos de los organistas más prestigiosos de España y de Europa. La Diputación Provincial de Zaragoza ha acometido en él diversas intervenciones, completando su total restauración en los más competentes talleres de organeros suizos.

 

 

La torre de la iglesia de la Asunción es una obra de piedra sillar de treinta y cinco metros de altura. Se trata de una torre-fortaleza cuyos muros tienen un grosor espectacular sólo perceptible desde su interior; tiene planta octogonal y está rematada por una terraza almenada. Su estilo es gótico y su aspecto exterior, el de la torre de un castillo. En su tercio superior se encuentra el campanario, que aloja cuatro campanas cuyos nombres son, de menor a mayor: Ángeles, Rosario, María y Valera. 

Por último, añadir que, junto a la iglesia parroquial de la Asunción se encuentra una pequeña capilla que, en tiempos remotos, estuviera dedicada a San Martín. Hoy es la capilla de la Inmaculada y en ella se celebra la misa diaria, ya que se encuentra comunicada, junto a la sacristía, con la iglesia parroquial. Aunque, aparentemente, pudiera parecer una dependencia más de ésta, sin embargo, tiene su propia fachada y sus puertas grandes de acceso a la plaza. 

                

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