TEXTO DE LOS
PANELES EXPLICATIVOS EN EL INTERIOR DEL TEMPLO
1
Iglesia Parroquial de Cariñena
La Asunción de Nuestra Señora
Su estilo es barroco y fue construida en los años 1694 a 1734 por los arquitectos zaragozanos Miguel de Velasco y Juan Yarza.
Es un edificio de gran tamaño (69,20 ms. de largo por 33,60 ms. de ancho) con tres naves y cabecera poligonal.
Destaca la nave central con sus contrafuertes y en el crucero, la gran cúpula con su alta linterna.
De las naves laterales sobresalen sus linternas, y en la nave del sur una segunda torre de pequeña altura con un campanil (la descabezó un rayo).
La fachada, constituida por una gran maza de ladrillo sobre un basamento de piedra, proporciona al templo una gran sobriedad, tanto en su disposición como en sus elementos decorativos. Su única decoración es el escudo de Cariñena en el arco del sur, entrada principal a la Iglesia.
El templo tiene dos entradas laterales formadas por un arco de medio punto de piedra caliza. Las dos entradas tienen sendos atrios exteriores para acceder al atrio interior, desde donde se accede propiamente al templo.
El actual templo barroco sustituye al anterior, que era de estilo gótico-mudéjar, La remodelación total del templo supuso una transformación arquitectónica del mismo y la sustitución de la mayor parte de los retablos.
El templo medieval, la Colegiata de Santa María la Mayor (construido entre 1363 y 1416), ocupaba el mismo lugar y con la misma orientación. A él pertenece la Torre-fortaleza, de estilo gótico levantino.
En esa Iglesia Colegiata celebró Pedro IV en 1357 Cortes Generales de Aragón y el Arzobispo don García Fernández de Heredia en 1392 Sínodo de la Archidiócesis.
2
La Torre
Es de la iglesia anterior, del siglo XIV, de planta octogonal y de estilo gótico levantino.
Declarada monumento provincial de interés histórico-artístico en 1961.
Se trata de una torre defensiva, construida en piedra de sillería bien labrada
(con abundantes marcas de cantero en la caja de escaleras)
y consta de cuatro tramos de igual sección separados por una moldura
y el cuerpo superior, con ventanal de medio punto en cada lado, constituye el cuerpo de campanas,
rematado con una cornisa de matacanes.
Para hacerse una idea real de la magnitud de esta obra ayudan los datos concretos de sus dimensiones.
La torre mide de altura 38 ms.; cada lado de su forma octogonal 4,08 ms.; el grosor de la pared de la escalera central de caracol es 3,4 ms.
La escalera central del cuerpo de la torre tiene 63 escalones de caracol. El escalón es de ancho 1,25 ms.; de alto 24 cms.; de profundo: 45 cms. El escalón forma una sola pieza junto con cada tramo de la columna central, 1,52 ms.
Los ventanales de las campanas: 6,7 ms de altura y 2,3 ms. de grosor. Desde el espacio de las campanas hasta la era se accede por una estrecha escalera de caracol en piedra con 39 escalones (de 55 cms. de ancho el escalón).
La era (la azotea superior) de la torre es de 11,40 ms. de diámetro. Cada lado de la cornisa de matacanes mide 5,6 ms.
Total de escaleras desde el atrio hasta la era de la torre: 152.
Las campanas (por orden de tamaño, de mayor a menor):
Valera, de 1613 y refundida en 1881. Pesa unos 1800 kgs.
Rosario, gótica, la más antigua (sin fecha), desde los inicios de la torre.
María de los Ángeles, del año 1691.
Ángeles, del año 1881 (de cuando se refundió la Valera).
En el año 2006 se ha instalado un nuevo (el más avanzado) sistema de repique y bandeo de todas las campanas. La campana Valera hacía 31 años que no bandeaba. Fue en la víspera de la Fiesta del Santo Cristo, el 13 de septiembre de 2006, cuando se tuvo el estreno del toque de las campanas.
Próximamente se retomarán los toques tradicionales de Cariñena, los transmitidos por Joaquín Pintanel, hijo de sacristán, campanero durante 4 décadas,
3
Interior de la Iglesia
Visto el exterior del templo, su sobriedad de decoración y su aspecto macizo de ladrillo, sorprende la belleza singular de su interior, logrando conjugar su grandiosidad con la proporcionalidad de los diferentes espacios.
Lucirá todo su esplendor cuando se haya logrado la pintura del interior de la iglesia y su alumbrado artístico.
La Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Cariñena es notable ejemplo de iglesia barroca aragonesa y por su grandiosidad tiene aire de catedral o, por su estructura interna, de basílica.
Este templo es de planta de cruz latina con tres naves y ábside (o cabecera) poligonal profundo que aloja el gran coro, y contraábside a los pies de la nave central (algo frecuente en el barroco aragonés), donde está el coro alto. Desde allí se accede a la puerta gótica de subida a la Torre.
La nave central es de mayor anchura y altura que las laterales.
La gran nave central consta de cuatro tramos con pilares cuadrados apoyados en pedestal y rematados por capiteles y desde la cornisa arrancan los arcos de medio punto. Los ventanales del lado izquierdo con toda probabilidad nunca estuvieron abiertos, ya que el tejado de esa nave llega hasta mitad de dichos ventanales.
Cada nave lateral posee cuatro capillas entre los contrafuertes con cúpulas circulares y linternas. Estas capillas son de escasa profundidad (excepto la de San Columbano) para alojar los altares.
El crucero se cubre con una gran cúpula con linterna, que muestra el escudo de Cariñena en lo más elevado. Iluminan el crucero la linterna central y dos grandes ventanales. En 2005 se abrió el ventanal de la izquierda y se sustituyó en todo el templo el vidrio por alabastro.
Los medallones dorados de las bóvedas del ábside y del contraábside pertenecen a la iglesia anterior gótica.
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Retablo de
Nuestra Señora de los Dolores
y sus dos pasos
Obra neoclásica del escultor Tomás Llovet.
Inicialmente se pensó dedicar el retablo a la Inmaculada Concepción, cuyo dibujo de 1807 se conserva en el museo, del mismo autor que la Pila Bautismal; pero fue sustituido por el actual retablo.
Éste retablo es sencillo con cuerpo central entre cuatro columnas toscanas, y de yeso policromado imitando mármol.
Encima de la Virgen, dos ángeles pintados con el corazón de la Virgen y en la parte alta símbolos de la Pasión.
La imagen de la Virgen y la de Cristo Yaciente son anteriores a la realización de dicho retablo.
El Cristo yaciente es una escultura de principios del siglo XVII.
Procede del antiguo convento de Santa Catalina, allí se le conocía como Santo Cristo de los Gayanes, en recuerdo de la familia que en su testamento dejó una parte de bienes para la realización de su capilla.
En un principio esta imagen se encontraba colocada en una cruz, posteriormente le articularon los brazos, pasando a ser un Cristo Yaciente colocado en su cama urna.
La imagen pasó del convento desaparecido a una casa particular de Cariñena Desde esa casa fue transportada la imagen del Cristo en 1886 a esta Iglesia parroquial. Es la imagen que se utiliza para la realización del Descendimiento de la Cruz el día de Viernes Santo.
Estas dos imágenes salen como pasos procesionales en Semana Santa y cada una tiene su cofradía propia: Cofradía de la Cama y Cofradía de la Virgen Dolorosa.
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Retablo de
San Antonio Abad
(Y algunos Santos patronos de oficios que entonces existían en Cariñena.)
Retablo de madera dorada y policromada, de estilo barroco recargado (churrigueresco).
Retablo hecho a la medida del espacio.
Fue realizado entre 1690 y 1720.
El cuerpo de este retablo consta de dos pisos de tres calles, la central de mayor tamaño que las laterales.
La calles están divididas entre si mediante columnas salomónicas adornadas con profusa decoración vegetal.
Las imágenes centrales son mayores que las laterales:
Primer piso
Central bajo, San Antonio Abad (San Antón), patrono de los ganaderos. Tiene su Cofradía, que existía ya en 1845.
Lateral izquierda: San Lamberto, patrono, en Aragón, de los labradores.
Lateral derecha: Santa Ubaldesca, patrona de los viticultores.
Segundo piso
Central: San Gregorio Ostiense, protector ante las plagas.
Laterales: izquierda San Crispín y derecha San Crispiniano, patronos de los zapateros.
San Crispín tuvo en Cariñena su Cofradía, que ya existía en 1685.
Arriba en el centro: San Miguel Arcángel, protector de todos los lugares contra las insidias del demonio.
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Retablo de Cristo de la Peña
Imagen del Crucificado de 1,60 m de alto, de principios del siglo XVII, claramente vinculada con el romanismo aragonés y es de autor desconocido.
Donado por don Jerónimo Murero, Abad de San Juan de la Peña e hijo ilustre de Cariñena.
La capilla que el abad ordenó realizar a principios del siglo XVII en el templo anterior parroquial fue demolida, como ocurrió con las demás capillas (menos la de San Columbano), a finales del mismo siglo para poder edificar el nuevo templo.
El Cristo es el original.
El retablo es obra neoclásica del siglo XIX.
En su banco o parte inferior figuran símbolos de la Pasión y en el ático o parte superior, la cruz.
En el año de 1631, mediante bula del Papa Urbano VIII, se le concedió indulgencia perpetua.
Esta capilla también fue conocida como Capilla del Agua Bendita, por su antigua ubicación al lado de la puerta principal junto a la pila del agua bendita.
Este Cristo de la Peña sale procesionalmente en Semana Santa.
En este retablo se encuentra una imagen de Santa Ana, realizada en escayola, obra del siglo XX y que procede del Colegio de Santa Ana.
7
Retablo de
San Juan Bautista
Obra barroca del año 1747
Posee tres hornacinas:
la central, de mayor tamaño, aloja la imagen de San Juan Bautista.
La hornacina de la izquierda la ocupa la imágenes de San Jerónimo
y la de la derecha aloja a San Francisco de Asís.
La imagen de San Juan Bautista está colocada bajo un cortinaje que se abre y deja entrever un paisaje en el que se destaca el río Jordán, todo dentro de la mejor teatralidad del final del barroco, pudiéndose relacionar incluso con el rococó.
En la parte superior (ático) del retablo, la imagen de la Inmaculada Concepción.
Es notable la múltiple presencia de la Virgen en este templo.
Este retablo fue construido, según la inscripción en el
propio retablo, a expensas de mosén Jerónimo
Fraxno, vicario de esta parroquia. Por eso figura en él el Santo de su
nombre.
Capilla del
“Santísimo Sacramento”
Esta capilla era conocida con este nombre, porque en ella se guardaba la Eucaristía (en su Sagrario) hasta los años 1960.
Durante mucho tiempo fue la capilla de la parroquia y en ella se celebraban los matrimonios.
El sagrario, que figura en la fotografía, y que estaba en el lugar que ahora ocupa la estatua de Santa Gema Galgani (imagen del siglo XX), se encuentra prestado en la Iglesia de Santo Cristo de Santiago, y es donación de una feligresa (Alejandra Peligero) en 1953.
Detrás de la pared de este retablo se encuentra la entrada del templo anterior, y que se llamaba la Puerta de San Juan.
El suelo es cerámica de Muel, de la época en que fue construida esta capilla.
8
Escultura de la Virgen con el Niño
La Virgen del Coro
Obra realizada en alabastro policromado.
Obra gótico borgoñona, de mitad del siglo XV.
Esta escultura es atribuida a Francí Gomar, escultor catalán, o su taller.
En la parroquia de San Valero de Zaragoza hay una Virgen con el Niño, que tiene un gran parecido con esta Virgen del Coro, también de alabastro y de gran calidad, procedente de la desaparecida iglesia de San Andrés de Zaragoza.
Esta escultura de Cariñena es valiosa, si bien de menor calidad que la de Zaragoza.
Procede, junto con otras obras que se encuentran en esta iglesia parroquial, del desaparecido convento de Santa Catalina.
Se le llama la Virgen del Coro por haberse situado en el coro de la iglesia de dicho Convento.
El convento de Santa Catalina de Alejandría o del monte era un convento de franciscanos menores
y se encontraba situado en un collado a unos tres kilómetros de Cariñena en dirección éste, como se puede comprobar hoy por sus ruinas.
Se extinguió en 1837, por decisión de la orden franciscana, con la muerte del último religioso que lo habitó. Sus bienes fueron repartidos entre las iglesias parroquiales cercanas.
Desde 1960 estuvo esta estatua de la Virgen en el Colegio Español de Roma, hasta que en 1993 fue regresada a esta iglesia parroquial.
9
Retablo de Nuestra Señora del Pilar
Realizado en madera dorada, procede este retablo de la desaparecida iglesia de San Andrés de Zaragoza.
Fue realizado en 1721 por Manuel de Mena y dorado en 1724 por Joseph Royo.
Sustituye al antiguo retablo barroco de Nuestra Señora del Pilar que se quemó el día de Año Nuevo de 1932.
Fue remodelado y colocado, en el lugar que hoy ocupa, por los hermanos Albareda en 1933.
Junto a este retablo existen unos cuadros de escasa calidad:
A la derecha, San Agustín, del siglo XVIII, mal conservado y con marca de haberle afectado el fuego, por su cercanía al retablo anterior.
A la izquierda, Ntra. Sra. de Lagunas, del s. XVIII, cuadro popular sobre la aparición de la Virgen al pastor.
Del mismo siglo XVIII, un lienzo de la Virgen con el Niño (encima de la puerta de entrada a la capilla de la Inmaculada) y otro lienzo, de San Antonio de Padua (encima de la entrada a la sacristía).
Junto a esta entrada se conserva un plinto (o base, de alguna columna o altar) realizado en piedra de Calatorao y alabastro, con el relieve de San Francisco de Asís en su cara frontal.
Con otros tres plintos que están bajo el retablo de la Virgen del Rosario, formaba parte, tal vez, de un retablo de alabastro. Es obra de finales del siglo XVII.
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Capilla de la Inmaculada Concepción de la Virgen
Antes era la iglesia de San Martín y Santa Catalina. Antiguamente fue capilla del cementerio. Tiene entrada independiente, desde el exterior.
Iglesia de una sola nave con cúpula sobre pechinas (con símbolos de los 4 Santos de los lienzos del retablo central) y linterna.
Esta iglesia poseía hasta comienzos del siglo XX una cripta panteón, donde se enterraban los personajes ilustres de Cariñena. Se cubrió para evitar la humedad que subía desde la cripta.
En la capilla hay tres retablos, de los cuales destaca el retablo del centro, de la Purísima Concepción, anteriormente dedicado a Santa Catalina de Alejandría.
Es un retablo pictórico del siglo XVIII.
El cuerpo central tiene dos lienzos laterales, que son San Nicolás de Bari y San Gil, y el lienzo central (conserva claramente su marco) dedicado a Santa Catalina fue sustituido por una hornacina conteniendo una escultura de la Inmaculada Concepción del siglo XX. El lienzo superior representa a San Martín de Tours.
Este retablo fue pintado de azul y blanco, desvirtuando su carácter original. Necesita una restauración que le devuelva su aspecto propio
Los otros dos retablos son de escaso interés:
El de la derecha, dedicado a Santa Clara, es del siglo XVII y procede del convento de San Cristóbal.
El de la izquierda, dedicado a Santa Rita de casia, es de principios del siglo XX. La representación de San José, de tela calada, es del siglo XX.
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Pila Bautismal de piedra
Es la Pila Bautismal del templo anterior. Pila de piedra labrada con ornamentaciones, de estilo románico y probablemente del siglo XII o XIII.
Por los signos de deterioro que presentaba, fue remplazada por la Pila Bautismal barroca que se encuentra a la entrada al templo, en la izquierda.
En su interior contiene esta pila de piedra otra pila de cerámica de Muel, muy antigua, y en la que han sido bautizadas muchas generaciones de cariñenenses.
También en la actualidad se bautiza en esta pila de Muel.
Santo Cristo
Cristo gótico, como se percibe por su expresión del rostro.
Es del siglo XIV o XV. Se desconoce su procedencia, como también cuál fue su lugar y su función en esta parroquia.
Es una talla de madera actualmente en su color natural.
Este Cristo en el año 1985 fue encontrado en la bóveda del templo, bastante deteriorado y lleno de suciedad. Su restauración en el Taller Diocesano de Restauración “La Cartuja” culminó en el año 1995 y se ubicó este Santo Cristo en el lugar que actualmente ocupa.
Se trata, sin duda, de dos valiosas obras (la Pila bautismal y el Cristo) que proceden de la Iglesia medieval de Cariñena.
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La Sacristía
La Sacristía constituye un conjunto barroco de interés. Está compuesta por tres tramos cubiertos cada uno de ellos por bóveda de cañón con lunetos, a los que quedan adosadas tres capillas cubiertas también con bóveda de cañón.
A su arquitectura plenamente barroca hay que añadirle la decoración y el mobiliario, que consta de un gran “calaje” con 44 cajones, de armarios y de un arcón de maderas nobles, nogal y boj. Ebanistería de los siglos XVII y XVIII.
La sacristía fue realizada en su mayor parte por José Ariza y destaca más por su conjunto que por la importancia de cada una de sus piezas.
Entre las obras que hay en la sacristía cabe resaltar:
La imagen de Nuestra Señora de los Dolores, de madera policromada y en su hornacina retablo. Es curioso su corazón móvil que hace de ostensorio. Esta obra, por sus características, es de la producción de José Ramírez de Arellano.
La escultura de Cristo en la cruz, del s. XVII, de madera policromada y con cabeza de caracteres goticistas.
Armario, dorado y policromado, bien conservado, que servía para guardar las reliquias y toda la platería, que actualmente se encuentran en el Museo Parroquial. Este armario contiene ahora libros litúrgicos antiguos (parte superior) y lo que se necesita para la liturgia actual.
Conserva la sacristía una serie de cuadros, de escaso interés artístico, de los cuales proceden del Santuario de Ntra. Sra. de Lagunas:
Ntra. Sra. del Carmen, entre Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz (cuadro bien conservado), la Inmaculada Concepción, ambos del s. XVII;
y los demás cuadros son procedentes en su casi totalidad del desaparecido convento de Santa Catalina: Descendimiento de la cruz (el marco tiene gran calidad), Cristo desprendiéndose de sus vestiduras, ambos del siglo XVIII, La Virgen del Pilar (en el camarín anterior al actual) y la Virgen de Montserrat (con inscripción en la parte inferior del cuadro), ambos del siglo XVII.
Cuatro lunetos pintados sobre lienzo, con temas sobre la vida de San Francisco. Otros cuatro lunetos se encuentran en el Museo Parroquial
Una pila de lavabo realizada en piedra de Calatorao, del siglo XVIII.
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El Coro
Detrás del altar mayor, en el ábside poligonal, está ubicado el Coro. Se comprende este gran Coro porque esta Iglesia fue Colegiata desde el siglo XIII y con Capítulo Ecclesiástico fundado en 1500.
Es obra de José Ariza, a mediados del siglo XVIII.
Consta de 33 sitiales, realizados en madera de nogal en su color original.
Todos los sitiales son idénticos sin ningún tipo de decoración, a excepción del principal.
El sitial principal está decorado con un relieve dorado que representa a la Iglesia y las imágenes de San Pedro y San Pablo. Encima, una medalla de la Virgen del Pilar, y sobre ella los signos del Papa y el Espíritu Santo y los símbolos de los Evangelistas.
El coro fue costeado con legados de las personas enterradas en las dos puertas de acceso al coro.
El faciscol, en el centro del Coro, para apoyar el libro abierto de coro. Está hecho en madera de nogal y boj, por el mismo José Ariza.
Estaba rematado por una imagen de la Inmaculada Concepción realizada en madera policromada de mediados del siglo XVIII, imagen que fue robada en julio de 1981
Dos puertas de la época del coro, de nogal y bien logradas:
la puerta derecha da acceso a la Sacristía, y la izquierda es del armario que guardaba los 14 grandes libros del Coro. Éstos libros actualmente se encuentran en el Museo.
(También es de Ariza la balaustrada del coro alto, en el contraábside, al pie del templo.)
Desde el Coro se admira la estatua de la Asunción de la
Virgen, vista por detrás, y el órgano.
En 2005 se sustituyó el vidrio por alabastro en los dos grandes ventanales del Coro, ganando en claridad y lográndose un ambiente apropiado.
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El Presbiterio y el Altar Mayor
El presbiterio, ubicado entre el crucero y el ábside del coro, atrae espontáneamente la atención y forma todo un conjunto solemne.
El baldaquino, labrado en mármoles y madera policromada, con las cuatro columnas salomónicas, cobija en su interior la imagen de la Asunción de Nuestra Señora, titular de esta Iglesia. Se destaca el trabajo realizado tanto del cantero, realizador de los soportes, como la del escultor que hizo el dosel de madera y toda la labor de talla, en el siglo XVII.
En lo más alto del baldaquino está la imagen de la Fe.
La mesa del altar mayor, realizada en mármol, se encontraba encubierta y adosada al sagrario. Con la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se descubrió y se adelantó, para la celebración de la Misa de cara a la comunidad.
La imagen de la Asunción de Nuestra Señora es una magnífica talla barroca de bellísima ejecución, tallada por delante y por detrás en madera policromada. No se conoce con certeza su autor.
El sagrario del altar mayor es obra del escultor Francisco Azebal, realizado en Zaragoza hacia 1753. Del mismo autor son los paneles dorados ornamentados a ambos lados del sagrario: el de la izquierda con San Pedro y el sol, el de la derecha con San Pablo y la luna, y en la parte posterior que da al coro, dos relieves con el corazón de Jesús y el corazón de María. En lo alto de los dos paneles hay dos pequeños ángeles con palmatorias para iluminar a la imagen de la Virgen.
Del siglo XVIII son la sede (de confección semejante al coro), las dos puertas policromadas que separan el presbiterio del coro y las dos puertas de rejería: una de acceso a la sacristía y la otra, sin abrir, para acceder al órgano.
Como nota curiosa, la madera de la tarima del presbiterio es de nogal y procede de cubas de vino de Cariñena.
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El Órgano histórico de Cariñena
Este instrumento es una de las joyas de la organería aragonesa.
Sus juegos de registros son fieles representantes de la estética sonora del siglo XVIII. Es del año 1734.
Es un órgano de una gran calidad sonora, además de las óptimas condiciones acústicas del templo.
Una tribuna, con soporte decorado, lo alberga. En el lado derecho del presbiterio, la tribuna gemela.
El anterior órgano, gótico del siglo XV, fue construido hacia el año 1450. En 1734 se agrandó y enriqueció el órgano gótico.
Para el órgano actual se aprovechó el material del gótico. Desde entonces el instrumento no ha experimentado prácticamente ninguna modificación.
La caja, o el mueble, del órgano es de estilo barroco, no policromada respetando el color de la madera.
Su tamaño está acondicionado al espacio que se dispuso para él.
Es uno de los órganos mayores en parroquia no urbana, con dos teclados completos. El teclado inferior es el original del órgano gótico, que sólo tenía un teclado. El teclado superior fue sustituido por una copia del antiguo.
Este órgano, además, fue construido por un aragonés, el célebre organero Bartolomé Sánchez, de Zaragoza.
Otra curiosidad está en el recinto interior del órgano, ya que está forrado de partituras musicales de los siglos XVI al XIX.
Al comienzo de la década 1980 Pere Casulleras y Bernard Fleig conocieron este órgano y se entusiasmaron de él. Tanto que Bernard Fleig, organero suizo, entre los años 1983 y 1985 hizo, por propia iniciativa y de forma desinteresada, la restauración inicial del instrumento y fue quien sustituyó el teclado superior. Pere Casulleras, organista nacido en Barcelona, grabó un disco con obras de los grandes organistas españoles del “Siglo de Oro”.
En el año 1996, con subvención de la Diputación Provincial de Zaragoza, la restauración del órgano fue total, por los organeros Claudio y Christine Rainolter.
En mayo de 2005 se hundió la bóveda que da a la parte posterior del órgano, llenándose de polvo el interior del mismo. En ese mismo año se acondicionó mejor y se reforzó todo ese espacio posterior del órgano.
En el año 2006 se ha procedido por completo al desmontaje, limpieza y armonización del órgano, a cargo de los mismos organeros, Claudio y Christine Rainolter, gracias a otra subvención de la Diputación Provincial de Zaragoza. El día 28 de octubre de 2006 se realizó un concierto a cuatro manos como reinauguración de este gran órgano de Cariñena.
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Los cuatro retablos del crucero
Una característica singular de esta Iglesia (que recuerda a San Pedro del Vaticano) son los altares ubicados en los pilares ochavados del crucero.
Estos 4 retablos - hornacinas, dorados y bien conservados, son obra de José de Ariza y albergan esculturas doradas y policromadas.
Culminan estos altares con unas nobles celosías, que completan la armonía del conjunto.
Estas hornacinas fueron realizadas poco después de finalizar las obras de la nueva Iglesia (en la primera mitad del siglo XVIII).
Las cuatro esculturas de las hornacinas son tallas de gran vigor y robustez, de enorme fuerza expresiva, de una gran personalidad plástica. Son estatuas monumentales, plenamente barrocas y declamatorias.
Estas cuatro imágenes son:
las dos más próximas al presbiterio representan a San Miguel, vestido de general romano empuñando la espada corta contra el demonio (a petición de los fieles fue suprimido por su aspecto terrorífico), y San Pedro, en el momento de ser liberado de la prisión.
Las dos más próximas a la nave central, representan a San Cristóbal, con su gran estatura y llevando al niño Jesús sobre el hombro, y San Ramón Nonato, con su ropa de pontífice, llevando en una mano la custodia y en la otra la palma de martirio.
Estas cuatro hornacinas nos presentan a los cuatro Santos más apreciados por la sociedad aragonesa en general y en particular por los cariñenenses.
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La cúpula central
Cubre el crucero una gran cúpula sobre pechinas y elevada linterna.
En lo más alto de la linterna, por dentro, se encuentra el escudo de Cariñena.
Decoran estas pechinas las figuras de los cuatro Evangelistas realizadas al óleo sobre lienzo ocupando todo el espacio.
Son pinturas de buena calidad.
San Marcos sobre el altar de S. Cristóbal,
San Lucas sobre el de S. Ramón Nonato,
San Mateo sobre el de S. Pedro
y San Juan sobre el de S. Miguel.
En las columnas del presbiterio:
San Valero obispo (izquierda) y San Columbano mártir (derecha), ambos patronos de Cariñena.
Son tallas barrocas doradas y policromadas realizadas sobre 1750, y probablemente en el taller de José Ramírez de Arellano, uno de los más prestigiosos en Aragón a mediados del siglo XVIII.
En las 4 columnas del crucero y sobre ménsulas
las tallas, algo imperfectas, en madera, de San Juan Nepomuceno y San Bernardo (izquierda y derecha mirando al altar del Rosario), San Francisco de Paula y Santo Tomás Apóstol (izquierda y derecha mirando al altar del Pilar).
Los co-patronos de Cariñena son San Valero, San Columbano, San Bartolomé y San Antonio de Padua.
Precisamente en el Santuario de Nuestra Señora de Lagunas, en las pechinas de su cúpula barroco-mudéjar hay cuatro altorrelieves que representan los cuatro patrones de Cariñena:
San Valero y San Columbano, en las pechinas más cercanas al retablo mayor; San Bartolomé y San Antonio de Padua, en las pechinas más cercanas a la reja del presbiterio.
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Retablo de Nuestra Señora del Rosario
Es considerado como el mejor retablo de esta iglesia parroquial.
Procede de la Iglesia anterior gótica.
Retablo de estilo romanista realizado hacia el año 1624 en el taller del escultor oscense Juan Miguel Orliens.
Retablo de madera de considerables proporciones (de unos 6
metros de ancho por 9 de alto).
Consta de sotobanco, banco, un cuerpo dividido en dos pisos y ático
Fue dorado y policromado dos años después, en 1626, por Juan Domínguez y
Cristóbal Pardo (según está cosignado en un lateral del mismo retablo).
Representa los catorce misterios del Rosario rodeando a la Virgen. Podemos
destacar dentro del conjunto los relieves que representan la Visitación, la Natividad y la Epifanía,
así como las esculturas del ático (la parte superior), principalmente el
Calvario.
Este retablo se hizo por encargo del concejo de la villa de Cariñena a dicho
autor.
Cariñena contaba también con una Cofradía de Nuestra Señora del Rosario que
existía ya en el año 1647.
Observando el retablo de cerca se
percibe su notable deterioro. Hace unos años se quiso emprender su
restauración, con gestiones ya avanzadas, pero se frustró el intento.
En 1981 fueron robadas tres de sus tablas de la parte inferior (del banco),
recuperadas en 1985 en Bérgamo (Italia) y restituidas a su lugar de origen en
1988.
19
Capilla de San Columbano mártir
Esta capilla es la última que se construyó en la antigua iglesia.
Es la única capilla que fue respetada al realizarse las obras de la nueva iglesia.
Es obra de finales del siglo XVII.
Conserva parte de su estructura original. De ahí su diferencia con las demás capillas, tanto por sus dimensiones, pues es más profunda, como por su tipología. Desde el exterior del templo se observa claramente esta diferencia.
La escultura de San Columbano, de gran dimensión, mide 2,20 m de altura, se caracteriza por su robustez y fuerza expresiva, con gran personalidad plástica, barroca y declamatoria.
De San Columbano, copatrono de Cariñena, poco o nada se sabe. Debió ser un soldado romano (a juzgar por su vestimenta), mártir de los primeros siglos del cristianismo.
(No debe ser confundido San Columbano con el moje misionero irlandés del mismo nombre y que murió en el año 615.)
En esta misma capilla se encuentra, debajo de la talla del santo, el retablo-sepulcro, obra barroca de mediados del siglo XVIII, conteniendo sus reliquias, traídas de Roma a mediados del siglo XVII por D. Pedro Manero, obispo de Tarazona y natural de Cariñena.
Complementan esta capilla de San Columbano dos cuadros, que representan a San Pedro y San Pablo, obras del siglo XVIII, de escaso valor artístico.
Durante más de dos siglos se ha celebrado con solemnidad la fiesta de San Columbano el día 4 de septiembre. Desde comienzos del siglo XX dejó de celebrarse, por ser un santo que no figura en el martirologio, y fue tomando cuerpo la fiesta del 14 de septiembre, la fiesta de Santo Cristo de Santiago. Consta que a principios del siglo XIX ya se celebraba esta fiesta del Santo Cristo, que desde 1850 cuenta con una Hermandad o Cofradía, primero de hombres y después también otra de señoras.
20
Santo Cristo de la Buena Muerte
Obra barroca del siglo XVIII. El Cristo de la Buena Muerte se encontraba en el cementerio de la localidad y, ante el fundado temor de que fuera destruido, fue trasladado a este templo parroquial el día 7 de abril de 1936.
Esta imagen sale procesionalmente en la Semana Santa, uno de
los nueve pasos. Cuenta con cofradía propia: la Cofradía del Cristo de la
Buena Muerte.
Las nueve cofradías que con su paso cada una salen en las procesiones de Semana Santa son:
Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén (1),
Cofradía del Huerto de los Olivos (2),
Cofradía de la Coronación de Espinas (3),
Cofradía del Calvario (4),
Cofradía del Cristo de la Buena Muerte (5),
Cofradía del Descendimiento (6),
Cofradía de la Cama (7),
Cofradía de la Virgen Dolorosa (8) y
Cofradía de Jesús Nazareno (9).
Actualmente las procesiones de Semana Santa en Cariñena son:
Domingo de Ramos, Procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén.
Lunes Santo, Procesión del Prendimiento.
Martes Santo, Procesión del Encuentro.
Miércoles Santo, Procesión del Silencio.
Viernes Santo, Procesión del Santo Entierro (con los 9 pasos).
Lunes de Pascua, Romería con el Santo Cristo de Santiago al Santuario de Nuestra Señora de Lagunas y a su regreso le sale al encuentro la Virgen (la Virgen con el Niño, talla de un metro, de plata en su color, de 1720; imagen que se guarda en el Museo Parroquial).
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Retablo de San Joaquín
Este retablo procede de la iglesia anterior. Se nota tanto por sus dimensiones, que no cuadran bien con la pared, como por su estilo.
Por el predominio en él de la decoración eucarística, constituida por hojas de vid y racimos de uvas,
pertenece al protobarroco, es decir, anterior a 1670.
Es uno de los retablos barrocos más antiguos de Aragón
El cuadro es un lienzo que representa a San Joaquín con la Virgen entre los brazos, rodeado de ángeles músicos, contemplado todo ello por el Padre Eterno. Tiene su importancia el detalle de los instrumentos musicales de los ángeles.
Es una de las pinturas mejores de este templo.
San Joaquín es patrono de los mercaderes.
Las figuras de las columnas son: un Evangelista (izquierda)
y San Eloy (derecha), patrono de los orfebres.
Este retablo fue costeado por el Ayuntamiento de la villa (el retablo lleva el escudo de Cariñena)
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Virgen de la
Dormición
Acompaña el retablo una urna conteniendo un maniquí vestido de la Virgen, conocida como "Virgen de la Dormición“, reflejando la cabeza y las manos la buena talla del escultor.
Es una de las formas de representar la Asunción de la Virgen (titular de esa parroquia). A lo largo de los siglos este acontecimiento de María ha recibido diversos nombres, como “dormición”, “glorificación”; “tránsito”, “asunción”.
En el año 1507 existía ya en Cariñena la Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción.
En el museo se conservan las joyas que engalanan a la Virgen, hoy en su fiesta de la Asunción y en tiempos pasados cuando salía en procesión el 15 de agosto con su cama paso procesional.
Restos de esa cama están dispersos por el templo y algunos se guardan en el museo.
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Retablo de la Virgen del Carmen
Obra de principios del siglo XVII.
Este retablo procede de la iglesia anterior.
Todos los retablos de esta nave lateral (menos el del Sagrado Corazón de Jesús) y la imagen del
Santo Cristo de la Peña (en la otra nave lateral) proceden del templo anterior.
Es un retablo con columnas salomónicas adornadas con zarcillos, hojas de vid y racimos de uvas, típico del prebarroco.
Pictóricamente se pueden diferenciar dos manos distintas:
Los representaciones de la parte baja del retablo (del banco) son cuatro lienzos de escasa calidad.
De izquierda a derecha: Visitación de la Virgen a Santa Isabel, Santiago, San Clemente papa y Santa Águeda).
Los tres lienzos del cuerpo central y el del ático (parte superior) son buenos, pertenecen a la mejor tradición de la pintura barroca de principios del siglo XVII:
Centro, de izquierda a derecha: San Blas, Nuestra Señora del Carmen y San Esteban.
Ático (parte alta): Santa Lucía.
La imagen de San Roque, escultura procesional, que existe en este altar, es una buena talla barroca, del siglo XVIII, en madera policromada.
No podía faltar en esta Iglesia, como está presente en muchos lugares de Aragón.
San Roque es el santo patrón de los apestados y el protector ante las epidemias.
Una observación: las bóvedas de las capillas laterales presentan un lamentable aspecto, debido al agua de las lluvias que se ha pasado durante bastante tiempo, por el mal estado de las cubiertas. Éstas están ya restauradas. Confiamos que la restauración alcanzará en su día a todo lo demás.
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Retablo del Sagrado Corazón
Retablo de poco interés artístico que sustituyó, a principios del siglo XX en este mismo lugar, al retablo anterior de Santa Ana.
La imagen del Sagrado Corazón, de madera policromada, es atribuida a Francisco de Borja en 1898.
La imagen de la Sagrada Familia, obra de escayola de principios del siglo XX, que existe en este altar, es un añadido posterior.
El retablo anterior de Santa Ana era de rico valor artístico e histórico y que aún seguía en este lugar en el año 1917, desconociéndose la causa de su desaparición.
En el museo parroquial se conserva de este retablo anterior la imagen de Santa Ana con la Virgen y el Niño, obra en madera policromada y realizada por Juan Salas en 1521.
Su color original está bajo la capa de pintura que recibió posteriormente.
Santa Ana tuvo su cofradía en Cariñena, cofradía que ya existía en 1515.
Los cuadros al pie del templo
Sobre la pila bautismal a su derecha e izquierda, San Francisco de Asís y Santa Clara, dos óleos sobre lienzo del siglo XVIII, hacen pareja y proceden del convento de Santa Catalina.
Ocupa el centro un lienzo mayor, de segunda mitad del siglo XVII, y representa el acontecimiento del bautismo de un musulmán.
El lienzo está deteriorado y el marco, de la misma época, se encuentra en buenas condiciones.
Encima, un pequeño lienzo del siglo XVIII que representa a Santa Teresa de Jesús orando ante un crucifijo.
Sobre las puertas de entrada se encuentran dos cuadros del
siglo XVIII y representan a San Pedro Arbués (mártir de Zaragoza),
puerta izquierda, y en la derecha San Jerónimo (también representado por
su estatua de la nave central en este mismo lado).
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Pila Bautismal
Baptisterio de estilo barroco.
Realizado por el arquitecto Tomás Llovet hacia 1807.
El primer bautizado en esta pila fue el 5 abril 1811.
En los años de 1807 a 1811 se debió interrumpir la obra, tal vez por el comienzo de la guerra de la Independencia.
Esta pila sustituye a la pila bautismal anterior, de piedra, por presentar en 1805 graves desperfectos.
Esa pila anterior se encuentra a la entrada de la sacristía.
Se diferencian en esta pila barroca dos partes:
La parte arquitectónica, que no posee demasiado interés, compuesta por la pila a modo de brocal de pozo, la tapa y la barandilla que separa del resto de la iglesia; en la tapa de la pila está representado en relieve del Bautismo de Cristo en el río Jordán.
La parte escultórica, en la parte superior de la pila.
Fijándonos en estas esculturas, vemos:
En el centro destaca la estatua de la Fe, a la izquierda un dragón huyendo, representando el pecado,
y a la derecha un ángel con el libro de los siete sellos del Apocalipsis.
En la parte inferior dos ángeles niños.
Todas las imágenes están talladas en madera, pintadas en blanco imitando mármol.
En el museo parroquial se guarda el proyecto del arquitecto Tomás Llovet, con la aprobación de la Real Academia el 8 de noviembre de 1807.
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Esculturas de la Nave Central y los Púlpitos
En los muros laterales de la nave central vemos una serie de esculturas de gran dimensión, sobre ménsulas.
Estas esculturas responden a dos estilos diferentes y dos épocas.
Las esculturas de izquierda, desde delante hacia atrás: San Buenaventura,, San Miguel Arcángel y San Pablo Apóstol.
Las del lado derecho, desde delante hacia atrás: Santo Tomás de Aquino, San Jerónimo y San José.
Las cuatro imágenes de delante (San Buenaventura, San Miguel Arcángel, Santo Tomás de Aquino, San Jerónimo), de mejor calidad artística, fueron realizadas en el siglo XVIII en un taller relacionado con el de los Ramírez.
Las dos imágenes cercanas a la entrada (San Pablo Apóstol y San José) pertenecen al siglo XX.
Aquellas miran hacia el altar mayor, éstas hacia la entrada.
Los Púlpitos
Dos púlpitos completan la decoración de la nave central, uno a cada lado, del estilo y época de esta iglesia. A ellos se accede por una escalera situada en el interior de los pilar es que sujetan el crucero.
Los púlpitos (o predicaderas, en lenguaje popular) servían para que el predicador pudiera ser oído por los feligreses y, no obstante, necesitaba esforzar su voz.
A la entrada, dos pilas de agua bendita, que forman bloque con los pedestales de las pilastras laterales del gran portón de entrada.
Están labradas en piedra de Calatorao